PoesiaLatinoamericana

Thursday, May 04, 2006

Poema de Germán Gana (Chile)


La Pirómana , Yo y Billy Idol
.-Poesía para morder II-.

Rosita Bergamota era una niña muy especial

usa lipstyck y pantys a cuadrillé

en un momento

ella se sentó sobre mis piernas

y la derecha empezó a vibrar…

-porque cuando aprieto el gato por más de 5 segundos

se activa el modo de silencio activado,

y si alguien quiere hablar conmigo, vibra…-

salvado por el estímulo del aparato

Rosita Bergamota se asustó y se escondió bajo la tarima

mientras yo me arreglaba la corbata

vi un dibujo de Billy Idol con forma de niña

en la polera de una niña más alta, que sólo podía ver

cuando los círculos de luz roja se posaban sobre su rostro

me acerqué a ella y reconocí a La Pirómana

luciendo una gota de agua sobre su labio inferior

que saqué con la punta de mi lengua

mientras me daban ganas de besar sus orgasmos

y serle infiel a mis ganas de querer conocerla

introduciéndome detrás de sus grandes gafas

recorriéndola por algunos minutos

como queriendo aprovechar el momento perfecto

porque debo confesar que primero me entró por los ojos,

luego por los oídos y la nariz,

y los juegos y las secreciones intratubilíneas posteriormente…

A pesar de su transparencia y de su tez blanca

La Pirómana era más absoluta de lo que yo hubiera pensado.

A veces pienso que va a llegar

con su maleta de gato Félix,

la va a abrir, y va a sacar a un tipo similar a mí

que me va a apretar

y me va a meter en la maleta a modo de reemplazo…

A causa de cosas como esa

ando siempre con mi paraguas-parachoques

el cual me socorre y me apoya al suelo en caso de emergencia,

lo bueno es que a La Pirómana le encanta mi paraguas

de hecho, cuando nos quedamos a dormir en la azotea del edificio,

le gusta tirarse desnuda cantando singin'in the rain

mientras desde arriba le alumbro el camino

con una linternita que compramos en la micro.

Continuamos el registro

mientras ella, yo y Billy Idol

nos despedimos de las excentricidades lésbicas,

luego, unos niños nos piden la cámara para fotografiarnos

mientras lo hacemos en la escala, en el ascensor y en los maceteros…

Ellos querían ponernos en sus fotologs

para ser los chicos más populares de la escuela…

Con La Pirómana compartimos lo sinvergüenza, y a Billy Idol,

que ya se había pegado en mi corbata y en mis pantalones.

Un extraño papel para un músico

que trata de hacer las paces con su música.

Monday, May 01, 2006

Poemas de Pablo Paredes (CHILE)

CUIDADO CON EL PERRO QUILTRO
Me gustaba que se llamase Yasna, me gustan los nombres que avisan la pobreza, esos nombres como Jhonatan y Jenifer, esos nombres que dicen cuidado con el perro quiltro, que marcan terreno, que avisan la selva.
La Clase Media hace chiste con esos nombres, les parecen ridículos y graciosos sobre todo cuando son deformaciones anglo que se mezclan con un pobre Pérez o un pobre Carrasco, se ríen y en la noche se van a la fiesta kitsh de La Blondie. Se llamaba Yasna y la amé tanto. La clase media se ríe en función de los nombres connotadores de pobreza, ahí intentan marcar su diferencia, sus privilegios, su idílico origen común, pero la Clase Media omite los apellidos, ellos también son Martínez y Hernández, aunque antecedidos por Camilos, Ignacios y Franciscas. No se meten con los apellidos, porque desde ahí son desplazados. Lo que representa Deivid para la Clase Media, es lo mismo que representa Soto para la Clase Alta. Se llamaba Yasna Rivas y la amé tanto.


LA FIESTA

Mis amigos piscolas vientres de hembra, ellos son el sol porque son los más calientes ellos son el sol, déjenlos pasar porque en mi casa entran los que quiero y al resto se los lleva el río falso que hace la lluvia, al resto se los come la noche que ilumina desde sus postes meados. Pienso en ellos hoy que soy un chileno borracho, que soy la botella la vino la niña que se tomo el vinagre porque no encontró la cloro, déjenlos pasar porque yo voy ahí y si no fuera entre sus vestidos cortos igual déjenlos pasar por-que ellos son el río que sí existe, el aceite y el agua el arroz quemado y pegado que es el único arroz, déjenlos pasar que los pacos desaparecieron al cerrar los ojos, mis sillones son de ellos yo los mancho con el mismo líquido, déjenlos pasar que se desparramen, para que digan que son la peste del siglo, el milagro del siglo y sólo sean mis amigos que me traen arrastrando hasta la fiesta de mi casa.


BAILARÍN

Porque a este movimiento social se le trunca la cadera social, se desarma y parece un armazón tembloroso, pero no bailarín. Porque este movimiento que sembraron los quedados en la patria y cosecharon los idos y vueltos de la patria, es un movimiento triste, pero no bailarín. De qué sirvió que acompañaran las palmas: mosquitas revoloteando un hedor. Hay una tristeza en los potreros santiaguinos, hay una tristeza en la niña/pobre/entre/pierna/pichí mirando el meneo tiesón de este movimiento social. Hay tanta tristeza en esa fiesta: la challa, el arcoiris, la serpentina, todo es un artefacto de dominación, en mi casa todavía no se cae el muro, por arribita se burlan los gatos de los perros, por abajo les muerden el cuello, movimientos violentos que no sacan mucha sangre. Nací un primero de febrero del 82, ese día estuvo quieto, sólo se contorsionó la vagina materna, ése sí fue un terrible movimiento social, ese sí fue bailarín.


FARIÑA

Se van a tirar de un barco al cielo para desaparecerse,
se van a roer los huesitos niño Fariña,
mucho calcio en el llanto,
la lágrima crece como una varilla de capitán.

Se van a caer en una fosa.

Se van a roer los huesitos niño herida,
en un reportaje una vecina dice que está bien muerto
porque era un cabrito malo malo,
malo de adentro, de afuera, de los lados.
Una vecina dice que está bien
que un camión verde se llevara a un niño.
Ese niño molestaba a su niño.
Ese niño molestaba.
Todavía molesta.

Los ojos del mundo en Chile,
deberían ponerse a llorar por el fenómeno del niño.
Sobre el río Mapocho hay un teatro
y los fantasmas le muerden el piso.

Debajo del río Mapocho hay una autopista
y los fantasmas son atropellados por su imprudencia.

Por todos los perros garrapatientos
va la cúpula comunista con los ojos vendados
para la sorpresa,
este jueguito

de gritar un nombre
y no poder comer el plomo
porque el plomo está entrando por entre los omóplatos torcidos.


Dan ganas de decir amén,
adiós,
por dios,
pero no se reza entre esta sangre,
los cuerpecitos abonaron plantas,
dieron de comer a peces flacos.

No sintieron asco de estar amontonados,
eso sí
se dejaron las vendas en los ojos
porque los antiguos chilenos
creían que sus ojos podrían seguir sirviéndoles después de una masacre.